AGALMA nace de una búsqueda personal, tras muchos años de estar profundamente involucrada con lo artístico. 

Comencé a estudiar pintura a los 8 años y, sin darme cuenta, el arte se convirtió sentido, norte y dirección para todo lo que vino después.

Durante años, las clases de pintura fueron mi espacio de desconexión. Más adelante, siendo aún adolescente, empecé a tomar clases de costura y descubrí otra de mis grandes pasiones: la moda. Lo que comenzó como un juego terminó transformándose en un canal diferente para expresar mi creatividad y en la oportunidad de traer al mundo las ideas que habitaban en mi mente.

Más adelante gané dos premios de moda a nivel nacional que me llevaron a viajar a Europa y Nueva York. Esos viajes cambiaron mi perspectiva y ampliaron mi visión del mundo. Tras años de trabajar en marketing de moda y, en paralelo, pintar más de cien murales para distintas marcas, emprendí un viaje que marcó mi rumbo para siempre: viví un año en Francia y tres en Australia, enfrentándome a los múltiples desafíos de habitar lo desconocido.

Como cierre de ese período conocí Bali, un lugar que alojó a una versión mía que necesitaba ordenarse. Un lugar tan rodeado de arte, que me hizo reconectar con la importancia que éste siempre tuvo en mi vida. Volví a Uruguay más convencida que nunca de que el arte no es solo una herramienta: me emerge, me acompaña; es mi brújula y norte. 

AGALMA busca fusionar cada una de mis pasiones y me invita a descubrir nuevas. Es volver a mi origen y reconectar con el poder de lo manual. Es mostrar lo que sucede cuando hago una escucha profunda a mi propia imaginación.

Si en consecuencia, la pieza conecta con quien la observa, es ahí donde surge <AGALMA>: brillo que emerge cuando la entrega del artista y la recepción del observador se encuentran. 

Espero que AGALMA nos encuentre en ese brillo.